La pregunta recurrente sobre administrar suplementos de vitamina D a pacientes con esclerosis múltiple fue uno de los primeros “temas candentes” que se debatió en el 35º Congreso del Comité Europeo para Tratamiento e Investigación de Esclerosis Múltiple (ECTRIMS) 2019.
Aunque la sesión fue estructurada como un debate con conferencistas asignados que adoptaban posturas en “pro” o “en contra”, hubo alto grado de consenso a favor del aporte suplementario diario de bajas dosis de la vitamina.
Resumiendo la evidencia a favor del uso general de suplementos de vitamina D en pacientes con esclerosis múltiple, el entusiasta por largo tiempo de la vitamina D, Dr. Alberto Ascherio, de Harvard School of Public Health, en Massachusetts, Estados Unidos, hizo notar que en el Nurses’ Health Study y en su propio estudio de 8 millones de miembros del personal militar hubo una asociación inversa potente entre los niveles de vitamina D y el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple.
Además, en el estudio BENEFIT, el seguimiento a largo plazo de pacientes con síndrome clínicamente aislado demostró que altos niveles de vitamina D al establecer el diagnóstico se asociaban a una reducción del riesgo de nuevas lesiones activas, disminución de progresión de discapacidad y menos pérdida de volumen del cerebro después de más de 11 años.
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