Una revisión de estudios confirma la asociación entre alcohol y varios tipos de cáncer



Tras una amplia revisión de 860 metanálisis, publicada en Nature, para conocer la evidencia científica que asocia la dieta y el riesgo de padecer diversos tipos de cáncer, un grupo de investigadores han comprobado que, de todos los alimentos analizados en los estudios publicados, solo hay evidencia sólida para la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de colon, recto, mama, esófago, cabeza y cuello e hígado.

Asimismo, también han visto una evidencia robusta para la teoría de que el consumo de calcio, lácteos y cereales integrales reduce el riesgo padecer cáncer colorrectal; lo mismo sucede con el consumo de café y el riesgo de carcinoma de células basales de hígado y piel, y la ingesta de frutas y verduras y el cáncer de cabeza y cuello.

Según los autores, aunque los factores relacionados con la nutrición, como la obesidad y la falta de actividad física, son factores de riesgo establecidos para varios cánceres, «la asociación de factores dietéticos específicos con el riesgo de cáncer es menos reconocida y potencialmente sesgada debido al error de medición de la exposición y al estudio». Y reconoce que es difícil demostrar hasta qué punto esta literatura se ve afectada por los sesgos».

En esta revisión han comprobado que en general, los metanálisis vistos «englobaban pocos estudios de media y un número moderado de casos de cáncer», reconocen los autores.

Otra cuestión importante para los responsables del trabajo es la metodología empleada en los estudios de los metanálisis, basada en cuestionarios de frecuencia alimentaria para medir el consumo de alimentos, que a su juicio no es la más adecuada «por ser propensa a errores», aseguran. «Solo un pequeño porcentaje
-prosigue- ha incluido otros métodos, como recordatorios de 24 horas, generalmente, en combinación con los cuestionarios de frecuencia alimentaria».

La metodología se basa en cuestionarios de frecuencia alimentaria para medir el consumo de alimentos.

Para resolver estos problemas de imprecisión, en el presente trabajo se sugieren varios métodos, entre ellos, el mencionado recordatorio de 24 horas, sin embargo, reconocen, que «se necesitan múltiples mediciones, hasta seis días, para los alimentos consumidos con menos frecuencia para hacer una evaluación más precisa y correcta de la ingesta habitual de un individuo». También proponen el uso de imágenes de teléfonos móviles de todos los alimentos consumidos y un software de reconocimiento de imágenes para el análisis del tipo y cantidad de alimentos, «pero este método aún está en desarrollo». Otra opción es usar de biomarcadores de ingesta, «ya sea directamente en el análisis o como herramienta de calibración para las autoevaluaciones».

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