Enmascaramiento facial universal: cómo la mascarilla puede ayudar a atenuar la gravedad del COVID-19



Los comienzos de los barbijos no fueron auspiciosos. Las indicaciones globales oscilaron entre su veneración a su descarte. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) ahora incluyen usar mascarillas en sus recomendaciones para hacer más lenta la trasmisión del virus. Se aconseja que el público se ponga mascarillas de tela y no quirúrgicas.

En medio de este nuevo escenario, los especialistas siguen ahondando en investigaciones que den luz sobre la efectividad concreta que presenta su uso. En este marco, especialistas de la División de Enfermedades Infecciosas y Epidemiología Global de Universidad de California, Estados Unidos, acaban de presentar un documento en el que analizan el potencial beneficio de una universalización de su uso en el mediano plazo como manera de transformar la gravedad del padecimiento de la enfermedad.

Así, indican que a medida que el SARS-CoV-2 continúa su propagación global, es posible que uno de los pilares del control de la pandemia, el enmascaramiento facial universal, pueda ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad y garantizar que una mayor proporción de nuevas infecciones sean asintomáticas. Si se confirma esta hipótesis, el enmascaramiento universal podría convertirse en una forma de provocar una enfermedad atenuada que generaría inmunidad y, por lo tanto, ralentizaría la propagación del virus mientras se espera una vacuna.

Una razón importante para el enmascaramiento facial en toda la población se hizo evidente en marzo, cuando comenzaron a circular informes que describían las altas tasas de diseminación viral por la nariz y la boca de los pacientes que eran presintomáticos o asintomáticos, tasas de diseminación equivalentes a las que se encuentran entre pacientes sintomáticos. El enmascaramiento facial universal parecía ser una forma posible de prevenir la transmisión de personas infectadas asintomáticas.

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