La evidencia científica es contundente: la actividad física regular no solo fortalece el sistema cardiovascular, sino que actúa como un protector clave para la memoria, la capacidad de pensamiento y la reducción del riesgo de deterioro cognitivo.Prácticas accesibles como caminar a paso ligero o bailar se consolidan como herramientas fundamentales para estimular el cerebro y preservar sus funciones a lo largo del tiempo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha integrado la actividad física como una de las recomendaciones fundamentales para la salud cerebral. En su guía actualizada, el organismo subraya que prácticas como la caminata y el baile son esenciales para adultos con cognición normal o con deterioro cognitivo leve. Lejos de ser un esfuerzo aislado, el movimiento se posiciona como una intervención preventiva de alto impacto.
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