La biorretroalimentación guiada por el movimiento de la pared toracoabdominal redujo los episodios de rumiación posprandial en más de 95 % en comparación con el placebo, que solo logró una reducción de 21 %.
Esta técnica enseña a los pacientes a modificar su tono postural mediante la relajación de los músculos intercostales y abdominales, junto con la contracción tónica del diafragma, lo que previene de forma eficaz la regurgitación involuntaria después de las comidas. Los resultados se mantuvieron durante el seguimiento de seis meses, con una mejora continua tanto en el número de episodios diarios de rumiación como en la gravedad de los síntomas abdominales posprandiales.
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