La seroprevalencia del citomegalovirus en adultos inmunocompetentes varía entre 40 % y 100 % a nivel mundial. Es una infección endémica por un virus ubicuo que causa casos en todas las edades y que no muestra variación estacional. Generalmente se transmite a través de fluidos corporales y la mayoría de las personas presenta efectos secundarios leves o nulos a causa de la infección.
Sin embargo, los fetos infectados con el virus de su madre corren el riesgo de presentar defectos congénitos que van desde daño cerebral hasta muerte fetal, y los pacientes con inmunosupresión pueden tener efectos mortales.
El conocimiento en la población estadounidense sobre la condición del citomegalovirus como la principal causa de defectos congénitos es notablemente bajo, incluso en el ámbito médico. Un estudio publicado en 2020 reveló que solo alrededor de la mitad de los obstetras habla sobre el virus con sus pacientes, a pesar de que es la infección congénita más frecuente, que se presenta en 2,2 % de todos los neonatos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.
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