Por qué los relojes biológicos se equivocan al calcular nuestra edad real y cómo la IA podría ayudar



La brecha entre la edad que figura en el documento y la que realmente refleja el cuerpo se volvió un tema clave en los debates sobre salud y longevidad. La edad cronológica solo cuenta los años vividos, pero dice poco sobre cómo se encuentra una persona por dentro o cuánto ha resistido el paso del tiempo.

En cambio, la edad biológica intenta medir el desgaste físico y mental real, a partir de señales y marcadores que revelan el estado del organismo y del cerebro. Este enfoque gana terreno porque permite detectar diferencias profundas entre personas con la misma edad cronológica, pero con niveles de envejecimiento y salud completamente distintos.

Según el columnista Graham Lawton, la edad biológica resume, en una única métrica, el declive progresivo que cada persona experimenta con la edad. Esta información resulta clave no solo para el individuo, que puede usarla para ajustar hábitos de vida e intervenir a tiempo, sino también para los científicos, quienes pueden evaluar la eficacia de intervenciones contra el envejecimiento sin esperar décadas a que se manifiesten los resultados.

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