La vitamina D, conocida por su papel crucial en la salud ósea y el sistema inmunológico, también tiene una influencia importante sobre el bienestar emocional. Su deficiencia no solo afecta la estructura y la fortaleza de los huesos, sino que también está estrechamente vinculada con trastornos del estado de ánimo, particularmente la depresión.
Además, interviene en la función neuroendocrina, modula la actividad de los neurotransmisores, como la serotonina, y afecta la comunicación entre las células cerebrales. En este sentido, según datos de la Cleveland Clinic en Estados Unidos, los niveles bajos de vitamina D pueden contribuir a la aparición de síntomas emocionales negativos, como tristeza, fatiga y pérdida de interés, típicos de la depresión.
Los efectos de la deficiencia de la vitamina D en el estado de ánimo
Diversos estudios sugieren que la falta de vitamina D en el organismo podría ser un factor de riesgo en el desarrollo de trastornos depresivos, especialmente en personas con predisposición genética o en aquellos que viven en zonas con menor exposición solar.
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