Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte a nivel mundial y el tabaquismo es un factor de riesgo modificable y prevenible. El tabaco contiene más de 7.000 químicos, entre ellos el alquitrán, que pueden dañar los vasos sanguíneos que irrigan el corazón.
La nicotina, una toxina altamente adictiva presente en el tabaco, está vinculada con aumentos peligrosos en la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Además, fumar libera gases venenosos como el monóxido de carbono, lo que reduce aún más el suministro de oxígeno en el cuerpo.
Como publicó Infobae, la OMS indica que el 22,3 % de la población mundial consume tabaco y en relación con los riesgos asociados, aclara que el consumo de tabaco “es perjudicial en todas sus modalidades y no existe un nivel seguro de exposición al tabaco. Fumar cigarrillos es la forma más extendida de consumir tabaco en todo el mundo”.
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