Relación entre Helicobacter pylori y el carcinoma esofágico



Se cree que esta bacteria desempeña un papel en el mantenimiento de la homeostasis en las células de la unión gastroesofágica y que eso puede ser un factor protector contra el cáncer de esófago. La ausencia del microorganismo puede contribuir a la disbiosis y a cambios en el microentorno del esófago que favorezcan la carcinogénesis. Dada la universalización del tratamiento erradicador del H. pylori por su relación con el cáncer de estómago, se plantea si puede darse un aumento del número de casos de cáncer esofágico.

Bajo esa premisa, se planteó un estudio observacional retrospectivo para determinar la prevalencia de infección por H. pylori en los tumores esofágicos diagnosticados en el hospital Infanta Sofía de Madrid.[1]

En el total de 89 pacientes con carcinoma esofágico, el adenocarcinoma fue el más frecuente, seguido del de células escamosas. La mayor parte de ellos (54 pacientes, 60,7 %) se diagnosticó en estadios III y IV. Solamente cuatro (4,5 %), tres adenocarcinomas y uno de células escamosas, presentaron el antecedente de infección por H. pylori y todos ellos pertenecieron al grupo de estadio avanzado al diagnóstico. Solamente un paciente había recibido tratamiento erradicador, aunque casi todos habían recibido tratamiento antiácido con inhibidores de la bomba de protones (IBP) o con fármacos anti-H2. Se ha sugerido que el uso a largo plazo de estos últimos se podría relacionar con un mayor riesgo de cáncer de esófago también por alteraciones en la microbiota, hipótesis que podría poner en cuestión la recomendación de tratamiento con inhibidores de la bomba de protones en pacientes con esófago de Barrett no displásico.

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