¿Hacer mucho deporte daña el corazón?



Los atletas de alto rendimiento y otras personas que realizan mucho ejercicio de resistencia a lo largo de la vida, como correr o andar en bicicleta, incrementan el riesgo de lesiones y otras alteraciones cardiacas. Sin embargo, eso “no es necesariamente un problema”, siguen teniendo más longevidad que los sedentarios y no debería ser razón para abandonar una actividad que los hace felices, señaló el Dr. Paul D. Thompson, jefe emérito de cardiología de Hartford Hospital, en Hartford, y profesor emérito de cardiología de University of Connecticut, en Storrs, ambos en Estados Unidos, durante una conferencia en el 19° Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires

“¿Qué debería recomendar [a estas personas] un cardiólogo u otro profesional de atención primaria? Primero que se diviertan. Y segundo, que si tienen algún síntoma durante el ejercicio, como mayor dificultad para respirar de lo que creen que deberían tener, la sensación de que el corazón funciona de forma extraña o molestias en el pecho, que lo hablen con su médico, porque aunque el ejercicio es muy bueno para el corazón no hay garantía de que no le pueda pasar algo malo”, comentó a Medscape en español el Dr. Thompson, quien tiene pergaminos académicos y prácticos en la materia: es coautor del libro Exercise and Sports Cardiology, presidió el American College of Sports Medicine (ACSM), completó 29 veces la Maratón de Boston y como joven médico iba y volvía corriendo los 10 km entre su apartamento y el hospital.

El especialista explicó que el mayor beneficio del ejercicio en términos de reducción de enfermedades cardiacas se obtiene “cuando se pasa de nada a algo”. A partir de ahí la curva se aplana e ingresos adicionales del volumen de ejercicio producen reducciones de riesgo mucho menores.[1] “Por ejemplo, en 2018 el Departamento de Salud del gobierno de Estados Unidos recomendó que se realicen 150 a 300 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar a paso ligero o 75 a 150 minutos por semana de ejercicio vigoroso, como trotar o andar en bicicleta; 150 minutos por semana de caminata no implican mucho ejercicio. Setenta y cinco minutos por semana de trotar no es mucho ejercicio, pero no se obtiene mucho más. Se obtiene más [beneficio], pero no mucho más haciendo mucho más [ejercicio]”, manifestó el Dr. Thompson.

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