La terapia psicológica cognitivo-conductual es el tratamiento de elección en los pacientes pediátricos con trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Sin embargo, aún se desconoce por qué es eficaz en unos casos y no lo es tanto en otros. Ahora un nuevo estudio, publicado en Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (JAACAP), ha hallado una asociación entre el tamaño de dos estructuras cerebrales con la respuesta a la terapia en niños y niñas con este trastorno.[1]
“El primer objetivo del estudio ha sido conocer los mecanismos biológicos sobre los que actúa y luego ver si esta información biológica puede ser de utilidad para hacer algún tipo de predicción sobre qué sujetos van a responder a la terapia”, explicó a Univadis España Carles Soriano, investigador principal del Instituto de Investigación Biomédica Bellvitge (IDIBELL), profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona y miembro de CIBERSAM.
La investigación incluyó a 168 niños y adolescentes y a 318 adultos procedentes del consorcio internacional ENIGMA-OCD, en el que participan más de 30 centros de todo el mundo, que cuenta con pacientes con trastorno obsesivo compulsivo, sus datos clínicos, evolución en el tiempo y resultados de exploraciones de neuroimagen.
El estudio observó que un mayor grosor de la corteza prefrontal derecha de los niños se asociaba con una mejor respuesta al tratamiento con la terapia cognitivo conductual.
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