La lipoproteína(a) en la juventud se relaciona con el riesgo de enfermedad cardiovascular en la edad adulta



Los niveles elevados de lipoproteína(a) (Lp(a)), en la juventud predicen un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular aterosclerótica en la edad adulta de mediana edad, pero al parecer no por afectar directamente a la progresión de la enfermedad vascular, según señalan los análisis separados y conjuntos de dos estudios longitudinales de cohortes.[1]

En el estudio YFS (Cardiovascular Risk in Young Finns Study) y en el BHS (Bogalusa Heart Study), con sede en Luisiana, Estados Unidos, el riesgo de enfermedad cardiovascular en la edad adulta tardía era al menos del doble para los participantes jóvenes con lipoproteína(a) elevada, medida desde los 10 años hasta el final de la adolescencia o principios de los 20.

Sin embargo, en ninguno de los estudios se asoció la lipoproteína(a) en la juventud con un mayor espesor de íntima-media de la arteria carótida en la edad adulta.

Dado que el espesor de íntima-media de la carótida sigue la pista del colesterol de lipoproteínas de baja densidad, el índice de masa corporal (IMC) y otros predictores estándar del riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, los análisis actuales “parecerían indicar que los niveles elevados de lipoproteína(a) no confieren riesgo cardiovascular al contribuir a la vasculopatía preclínica temprana”, afirmaron el Dr. Olli Raitakari, Ph. D., del Hospital Central de la Universidad de Turku, en Finlandia, y sus colaboradores en un ensayo publicado el 28 de noviembre en Circulation.

Leer noticias en Medscape