Crisis cardiaca en un medio maratón. Dos veces



Las emergencias ocurren en cualquier momento y lugar, y a veces los médicos se encuentran en situaciones en las que son los únicos que pueden ayudar.

“¿Hay un médico en casa?” es una nueva serie de Medscape que cuenta estas historias.

Estaba en el kilómetro 5 cuando ocurrió el primer incidente.

Me había inscrito al medio maratón de la Bahía de Monterey, en California, Estados Unidos, con mi hija mayor y mi hijo. Iba a ser su primero, mi hija acaba de cumplir 16 años y mi hijo tiene 14. Ambos son corredores de campo traviesa en el instituto local y no se podían pedir mejores condiciones para la carrera: ni demasiado calor ni demasiado frío.

Y entonces, ¡bum!: un corredor se desplomó a unos 9 metros delante de mí. Era indudable que no se trataba solamente de un traspié, un desmayo o un tropezón. Cuando llegué hasta él estaba inconsciente y no respondía. También tenía una herida en la cabeza por haberse golpeado contra el pavimento. Después de una rápida evaluación, resultó evidente que no tenía pulso y no respiraba.

Empecé las compresiones torácicas. Muchos corredores pasaron de largo, pero rápidamente otras tres personas se pararon para ayudar. Creo que dos de ellas eran enfermeras o paramédicos. Otro era un neurocirujano que evaluó la cabeza del corredor y estabilizó su cuello. Nos turnamos para hacer la reanimación cardiopulmonar durante 5 o 6 minutos hasta que llegó el desfibrilador. Cuando lo conectamos, pude ver que el ritmo cardiaco era de fibrilación ventricular.

Le dimos una descarga y el ritmo volvió a ser normal. Después continué con la reanimación cardiopulmonar durante un rato. Después de un par de minutos, se despertó. Estaba bastante confundido. Lo subimos a la ambulancia y se fue al Hospital Comunitario de la Península de Monterey.

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