Los hábitos saludables de alimentación y ejercicio antes o después del diagnóstico de la enfermedad de Parkinson podrían reducir significativamente el riesgo de mortalidad, sugiere una nueva investigación.[1]
En un estudio de cohortes prospectivo basado en la población, los participantes con el régimen de alimentación y ejercicio más saludable antes del diagnóstico redujeron su riesgo de mortalidad por todas las causas en 49%, mientras que los que adoptaron hábitos saludables después del diagnóstico tenían 65% menos probabilidad de morir, en comparación con los que tenían los peores hábitos antes y después del diagnóstico.
Este es el estudio más grande hasta la fecha en examinar la asociación de la calidad general de la dieta y la actividad física con la sobrevida en pacientes con enfermedad de Parkinson.
Nunca es demasiado tarde
Si bien estudios anteriores también demostraron una asociación entre una dieta saludable y la disminución de los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson, la nueva investigación rastreó los beneficios a largo plazo tanto de la dieta como del ejercicio.
Para el estudio, los investigadores analizaron datos de 1.251 participantes (52,1% sexo masculino; edad promedio al diagnóstico: 73,4 años) en el Health Professionals Follow-up Study y el Nurses’ Health Study que desarrollaron enfermedad de Parkinson.
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