Manifestaciones cutáneas de las infecciones



Manifestaciones cutáneas del SARS-CoV-2 (COVID-19)

Hay 5 manifestaciones cutáneas principales de la infección COVID-19 en los adultos. Se estima que la prevalencia de las manifestaciones cutáneas es 0,4% y 20 %.

Las 3 presentaciones cutáneas principales son similares a las que puede verse en otras infecciones virales sistémicas, erupción maculopapular (similar a la del sarampión), vesicular (ampollas parecidas a la varicela) y urticaria (ronchas).

Estas erupciones ocurren al mismo tiempo que los síntomas virales y generalmente se asocian con síntomas leves a moderados de COVID-19. Los “dedos de los pies de COVID’” son una manifestación tardía de una infección por SARSCoV-2, habitualmente muy leve (también pueden ser asintomática) y presentarse con lesiones similares a los sabañones en los dedos de los pies, manos y codos. Hay eritema violáceo oscuro y ampollas que puede ser asintomáticas; se cree que se debe a microtrombos causados por el virus dentro de las células endoteliales.

La quinta manifestación cutánea es la livedoide/púrpura retiforme que se asocia con enfermedad más graves de COVID-19 (vasculopatía trombótica) y, en general, ocurre al mismo tiempo o más tarde en el curso del COVID-19. No hay un tratamiento específico dirigido a la piel que sea necesario para cualquiera de estas manifestaciones cutáneas.

Infecciones por varicela-zóster (culebrilla)

Varicela-zóster es un virus del herpes que permanece latente en la raíz sensitiva de los ganglios después de una infección primaria de varicela, que más tarde puede reactivarse siguiendo la distribución de un dermatoma, como el herpes zóster.

Antes de la aparición de las lesiones cutáneas puede haber un pródromo de malestar general, cefalea y hormigueo en la piel o, incluso, dolor previo a la aparición de las pequeñas pápulas rojas, ampollas, erosiones “perforadas” y formación de costras . También se pueden ver alteraciones hemorrágicas y pústulas, especialmente en ancianos.

Las lesiones son infecciosas durante 7 a 10 días hasta que haya finalizado la formación de las costras. Los dermatomas más comúnmente afectados son los torácicos y lumbares. La afectación de la rama oftálmica del nervio trigémino (herpes zoster oftálmico) puede provocar daño ocular, con un 50% de aumento del riesgo de tener un accidente cerebrovascular (ACV), especialmente en las 2 primeras semanas, pero el aumento del riesgo parece durar al menos de 3 a 6 meses.

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