Por qué la obesidad aumenta el riesgo de que aparezcan complicaciones cardiovasculares con el COVID-19



En pacientes con COVID-19, la obesidad es el factor más asociado al desarrollo de la disfunción endotelial, una afección en la que los vasos sanguíneos pierden la capacidad de contraerse y relajarse adecuadamente, razón por la cual aumenta el riesgo de padecer eventos tales como infartos, trombosis y accidentes cerebrovasculares (ACV).
Esta constatación estuvo a cargo de un grupo de investigadores con el apoyo de la FAPESP, y se basó en datos de 109 pacientes internados con cuadros moderados de la enfermedad. Y los resultados se publicaron en la revista Obesity.

“Efectuamos la caracterización general de esos pacientes e intentamos identificar qué factores podrían modular o acentuar el daño endotelial. Los resultados indican que el apartado más preponderante fue el IMC [el índice de masa corporal]. En segundo lugar, con mucho menor relevancia, encontramos el nivel de creatinina en sangre, que es un marcador relacionado con la función renal”, comenta Alessandro Domingues Heubel, doctorando en el Programa de Posgrado en Fisioterapia de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), en el estado de São Paulo, Brasil, y primer autor del artículo.

Domingues Heubel explica que el IMC es una de las principales herramientas que emplean los profesionales de la salud para medir el grado de sobrepeso y de obesidad. Este índice se calcula dividiendo el peso (en kilos) por la altura (en metros) al cuadrado. A las personas cuyo resultado les da igual o superior a 30 kg/m2 se las considera obesas.

En la investigación fueron incluidos pacientes de ambos sexos, con edad promedio de 51 años e internados en el Hospital Estadual de Bauru (también en el estado de São Paulo) y en el hospital Santa Casa de São Carlos. La obesidad fue la comorbilidad con mayor prevalencia (un 62 %) en esa población, seguida por la hipertensión (un 47 %) y la diabetes (un 17 %).

Las muestras de sangre se extrajeron inmediatamente después de la admisión hospitalaria y la función endotelial se evaluó 72 horas después a través de un parámetro conocido con el nombre de dilatación mediada por flujo (FMD, por sus siglas en inglés). El método no invasivo consiste en medir el diámetro de la arteria braquial (en el brazo), mediante la realización de un estudio de ecografía vascular antes y después de una maniobra que obstruye el flujo sanguíneo del antebrazo durante algunos minutos.

“Inmediatamente después de la desobstrucción, se produce un aumento del flujo de sangre en la arteria, y esto constituye un estímulo mecánico para que las células endoteliales [que forman el revestimiento interno de los vasos sanguíneos] elaboren óxido nítrico, una sustancia vasodilatadora. Cuanto más se dilata la arteria, mejor es la función endotelial. Y observamos que los pacientes obesos, durante el tiempo de infección activa con COVID-19, tenían una dilatación mediada por flujo muy pequeña”, comenta el doctorando.

Aparte de la FMD y del IMC, se midió la fuerza de prensión manual (medida con un dinamómetro y aplicada para evaluar la capacidad física) y se analizaron los niveles sanguíneos de hemoglobina, leucocitos, linfocitos, plaquetas, proteína C reactiva (un marcador de inflamación), ferritina, dímero D (un marcador de trombosis) y creatinina. Y también se consideraron en el análisis la edad, la existencia de comorbilidades, la práctica de actividades físicas, el tabaquismo y los medicamentos tomados. En el momento en que se los evaluó, ninguno de los participantes estaba internado en Unidades de Terapia Intensiva (UTI), pero el 72 % requerían de suplementación de oxígeno.

Para encontrar los determinantes de la disfunción endotelial en la muestra estudiada, se efectuó un análisis de regresión univariante (una técnica estadística que permite considerar cada factor de riesgo por separado) y también un análisis de regresión múltiple (se analizan los factores en su conjunto). Solamente el IMC elevado y el nivel de creatinina mostraron una relación directa con la disminución de la FMD. Según la profesora de la UFSCar Renata Gonçalves Mendes, supervisora de Domingues Heubel, cada unidad extra en el IMC representó una reducción del 0,19 % de la FMD.

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