Dosis de alteplasa 50 mg muestra una adecuada eficacia y seguridad para trombólisis en tromboembolia pulmonar



La trombólisis tiene como principal objetivo mejorar la funcionalidad y calidad de vida de los pacientes, sin embargo, “su uso no es lo que debería ser en el mundo”, señaló el Dr. José Elizalde González, jefe del Servicio de Neumología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en la Ciudad de México, durante el simposio Trombólisis en tromboembolia pulmonar, en el marco del XXXII Congreso Mexicano de Cardiología (SMC).[1]

En su conferencia Seguridad y efectividad de alteplasa a dosis de 50 mg en tomboembolia pulmonar, el especialista recordó que distintos cuerpos colegiados del mundo, como la European Society of Cardiology (ESC), han sugerido diferentes algoritmos de manejo para la tromboembolia pulmonar, que recomiendan el uso de trombólisis para reperfusión primaria en pacientes de riesgo alto y en muchos de riesgo intermedio alto que deben ser vigilados estrechamente y llevados probablemente a reperfusión de rescate.[2]

“Sin embargo, en medicina siempre ponemos énfasis en la balanza que intenta ver por un lado la mejora, en este caso de la hemodinamia del enfermo con formas agudas de tromboembolia pulmonar y por otro lado, el riesgo de sangrar, que aun cuando es menor en los últimos protocolos, en las últimas series sigue siendo un evento temido, sobre todo cuando se manifiesta a nivel del sistema nervioso central”, advirtió el Dr. Elizalde González.

Distintas agencias sanitarias, como la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) en México, tienen aprobados diferentes esquemas de trombólisis con los que existe una amplia experiencia.

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