Esta conclusión es el resultado de un ensayo clínico realizado en Brasil, con 240 voluntarios que recibieron suplementación de 200 000 unidades de vitamina D3 al momento de ingresar al hospital.
¿Una alta dosis de vitamina D administrada al momento de la internación hospitalaria podría mejorar la evolución de los pacientes con COVID-19 moderado o grave? De acuerdo con un estudio brasileño publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA), la respuesta a esta pregunta es no.
Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, un modelo al que se considera como el patrón oro para la evaluación de la eficacia de los medicamentos, realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP), en Brasil, con el apoyo de la FAPESP – Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo. Participaron 240 pacientes atendidos en el Hospital de Clínicas (HC) de la FM-USP y en el Hospital de Campaña del Parque Ibirapuera, en la ciudad de São Paulo, entre junio y agosto de 2020.
“Estudios anteriores in vitro o con animales habían mostrado que la vitamina D y sus metabolitos, en determinadas situaciones, pueden tener un efecto antiinflamatorio, antimicrobiano y modulador de la respuesta inmune. Decidimos entonces investigar si una dosis alta de esta sustancia podría tener un efecto protector en el contexto de una infección viral aguda, ya sea disminuyendo la inflamación o haciendo lo propio con la carga viral”, comenta la investigadora Rosa Pereira, coordinadora del proyecto.
Los voluntarios quedaron divididos aleatoriamente en dos grupos: una parte recibió una sola dosis de 200 mil unidades (UI) de vitamina D3 diluida en aceite de maní, en tanto que los restantes tomaron solamente aceite de maní. Todos los participantes fueron tratados aplicando el protocolo hospitalario estándar, que comprende la administración de antibióticos y antiinflamatorios.
El principal objetivo consistió en evaluar si la suplementación aguda tendría algún impacto sobre el tiempo de internación de los enfermos, pero también se apuntó a analizar si se lograría disminuir el riesgo de internación en Unidades de Terapia Intensiva (UTI), intubación y muerte.
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