La actividad física no solo se asocia con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, sino que no existe un umbral para esa asociación, con el riesgo más bajo de enfermedad cardiovascular observado para aquellos que son más activos, según un nuevo estudio publicado esta semana en ‘PLOS Medicine’ por Terence Dwyer, de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y sus colegas.
Las investigaciones han demostrado que existe una asociación inversa entre la actividad física autoinformada y la aparición de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, existe incertidumbre sobre el rango de esta asociación, especialmente en los niveles más altos de actividad física.
En el nuevo estudio, los investigadores utilizaron datos de 90.211 participantes del Biobanco del Reino Unido sin enfermedad cardiovascular previa que aceptaron usar un acelerómetro para medir su actividad física durante un período de 7 días entre 2013 y 2015.
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