No todos los casos de pérdida de memoria tienen su origen en la enfermedad de Alzhéimer. Algunos, incluso, se deben a situaciones temporales. ¿Quieres saber más al respecto?
La pérdida de memoria suele asociarse casi de manera directa con la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, esta puede estar causada por múltiples enfermedades, por el consumo de ciertos medicamentos e incluso por determinados trastornos psicológicos.
No recordar las palabras que queremos decir, explicar la misma historia de manera repetida, olvidarnos del día que estamos o no saber si hemos hecho algo o no, son síntomas de pérdida de memoria. En este artículo analizamos las principales causas de este trastorno.
Pérdida de memoria por envejecimiento
Nuestro rendimiento cognitivo varía a lo largo de la vida y, a medida que nos hacemos mayores, es habitual tener más dificultad para aprender o para recordar información. Al igual que el resto del cuerpo, el cerebro se deteriora al envejecer.
No obstante, en la mayoría de los casos esto no es un impedimento para vivir una vida con plenas capacidades mentales. Es posible que debamos apuntar más las tareas pendientes o que nos cueste recordar una palabra específica; aún así, en general es algo que no impide vivir una vida autónoma.
Por supuesto, aunque no todas las personas mayores tendrán grandes problemas de memoria, hay que tener presente que la edad es un factor de riesgo para desarrollar un trastorno de este tipo. Por eso, es conveniente saber detectar a tiempo las señales de alerta y consultar al médico.
Pérdida de memoria por estrés, ansiedad o depresión
Las alteraciones de memoria son muy frecuentes ante situaciones de estrés crónico. El cuerpo está preparado para vivir momentos de ansiedad puntuales, o incluso un estrés agudo de algunas semanas de duración.
Pero cuando el estrés se cronifica, funciones básicas como la digestión, el descanso adecuado o la memoria tienden a sufrir los efectos. De este modo, los olvidos se agravan en casos de depresión o ante hechos traumáticos.
Incluso, esto se llega a confundir con la demencia, sobre todo cuando la persona es mayor. Es el caso de ancianos que han perdido recientemente a su pareja o que ya no pueden realizar las mismas actividades de antes. Los cambios profundos que están viviendo pueden desencadenar con facilidad esta situación.
La depresión agudiza la pérdida de memoria, pero a diferencia de la demencia, la persona presenta otros síntomas como la pérdida del apetito, los trastornos del sueño o una tristeza profunda. En todo caso, es importante realizar un diagnóstico para poder tratar la enfermedad de la forma más adecuada.
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