Los misterios del acné, la enfermedad cutánea de la adolescencia que ataca de nuevo



El uso de mascarillas ha provocado que, en algunas personas, reaparezcan granos y espinillas. El 80 % de la población los ha tenido, sobre todo en la pubertad. Recientes estudios proponen dejar de clasificar el acné juvenil como dolencia y considerarlo un proceso natural, pero no todos están de acuerdo.

Las largas semanas de confinamiento y, sobre todo, el uso de mascarillas puede que hayan rescatado de tu adolescencia a un enemigo que habías olvidado: el acné. Los dermatólogos están comprobando un aumento de casos en sus consultas.

“Lo que estamos viendo es que aparece más acné y estado seborreicos, como la dermatitis seborreica, porque la mascarilla genera una oclusión de la zona. Por el exceso de vapor de agua generada por la exhalación de aire, se produce un ambiente que es muy propicio para los gérmenes que producen inflamación de la glándula sebácea”, explica a SINC José Luis Martínez-Amo, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Según el dermatólogo, al haber menos probabilidad de que se limpie la zona cuando se lleva la mascarilla, hay más tendencia a la producción de sebo y a que quede retenido, se produzca inflamación y, posteriormente, brotes de acné.

Con la mascarilla da menos el sol en la cara, que es un antiinflamatorio natural, por eso en verano estos procesos suelen mejorar, algo que no ocurre ahora, alega el experto. A esto se suma un mayor estrés por la pandemia, que influye negativamente en estas afecciones de la piel.

Julián Conejo-Mir, catedrático de Dermatología de la Universidad de Sevilla, explica que los cuadros de acné pueden agravarse por mascarillas que producen mucha fricción sobre las mejillas y la zona central del rostro, o por las que son muy compactas o de material plástico o sintético que no permiten la evaporación a través de la piel. Además, reutilizarlas más veces de lo recomendado puede provocar sobreinfecciones bacterianas.

Nueva visión de un viejo problema

Entre el 80 % y el 85 % de la población ha sufrido acné en algún momento de su vida, principalmente, durante su adolescencia. Y, aunque siempre se ha considerado como una enfermedad transitoria de la piel, conocida como acné vulgar, un equipo de investigadores de Hungría propone que, en el caso del acné adolescente, se reclasifique como un estado inflamatorio natural.

¿Qué implica que deje de ser una enfermedad? “El cambio más importante de pensar que el acné sea una inflamación natural en lugar de una enfermedad es que las investigaciones dermatológicas deberían centrarse en revelar los mecanismos de resolución espontánea en lugar de la iniciación”, explican a SINC Andrea Szegedi y Zsolt Dajnoki, investigadores del departamento de Dermatología de la Universidad de Debrecen (Hungría) y dos de los científicos que han planteado la nueva clasificación en un artículo publicado en la revista Trends in Immunology.

En comparación con otras enfermedades de la piel, el acné es único. Por ejemplo, hasta en el 50 % de los casos desaparece de forma espontánea, a diferencia de la psoriasis o la rosácea, que son dolencias crónicas pero intermitentes. Su alta incidencia también se sale de lo habitual, frente al solo 2 % de la población que padece psoriasis, o al 10 % que sufre rosácea. Tampoco es común que se focalice en un grupo muy concreto de pacientes, los adolescentes, y en regiones específicas de la piel, ricas en glándulas sebáceas.

Junto a las terapias antinflamatorias para reducir la inflamación del acné, las investigaciones deberían identificar y promover nuevas herramientas que estimulen los mecanismos de tolerancia de la piel sebácea y, por tanto, fomenten la curación del acné, proponen los científicos húngaros.

Para la OMS es una enfermedad

Esta nueva visión choca con lo establecido en las últimas décadas. De hecho, si buscamos en ‘la biblia’ de las dolencias, la Clasificación Internacional de Enfermedades, el acné y sus trastornos relacionados aparecen en una categoría propia dentro de las enfermedades de la piel.

La última versión de la clasificación realizada por expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió más de 10 000 propuestas de revisión y ha tardado en elaborarse más de una década. Aunque se presentó en la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en mayo de 2019 para que fuera adoptada por los Estados miembros, hasta el 1 enero de 2022 no entrará en vigor.

Entre las causas que influyen en su aparición destaca un trastorno en la capa más superficial de la piel que provoca una obstrucción del poro y la formación de espinillas.

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