Hace unos días el doctor José Rubiera, exdirector del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología, aseguró que una nube proveniente del Sahara estaría llegando a Cuba esta semana, trayendo consigo una densa columna de polvo.
Este fenómeno meteorológico que acapara titulares en la zona Oeste del mundo trae consigo la concentración más alta de partículas de polvo observadas en la región en los últimos 50 años, y ya es visible en el Caribe y en la región Oriental de Cuba.
La densa nube ha viajado unos cinco mil kilómetros desde África y varios países del Caribe han tenido que recomendar a los ciudadanos el uso de mascarillas por los perjuicios que tendrá para la salud aspirar estas partículas y también quedarse en casa y evitar las acciones al aire libre.
En la habitual conferencia de prensa sobre el avance de la COVID-19 en Cuba de este 23 de junio, el doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología, también se refirió a que el nasobuco sería importante para evitar los efectos adversos del polvo en la salud.
Durán refirió que el fenómeno meteorológico que nos afectará hasta el viernes podría provocar tos, irritación en los ojos, malestar en la garganta, y otras manifestaciones, sobre todo en personas alérgicas o asmáticas.
Los doctores que han sido entrevistado en los países por los que la nube ha pasado ya sugieren que, de sentirse cuerpos extraños en los ojos, las personas deben lavarse con abundante agua, de preferencia hervida, y antes de iniciar el procedimiento, asearse bien las manos, a la vez que recomiendan cubrir las fuentes de almacenamiento de agua.
Según datos de la Organización Meteorológica Mundial las partículas de polvo causaron solo en 2014 unas 400 mil muertes prematuras por enfermedad cardiopulmonar en la población de más de 30 años de edad.
Los expertos en el tema meteorológico aseguran que los efectos para el clima de la nube no siempre son perjudiciales, pues el calor de la capa que forma (a veces del tamaño de un continente) actúa para estabilizar la atmósfera cuando el aire cálido de la nube de polvo se eleva por encima del aire más frío y denso.
También se ha escrito que el polvo mineral suspendido absorbe los rayos solares, otra de las causas de la regulación de la temperatura, además que estos minerales reponen los nutrientes de los suelos tropicales, que se ven afectados tradicionalmente por las lluvias.
Sin embargo, algunos biólogos han alertado sobre posibles partículas nocivas para la vida en los mares, sobre todo afecta a los corales, y las nubes de este tipo ayudan a suprimir la formación de ciclones, lo que significaría, según el National Hurricane Center de los Estados Unidos, que de volver a formarse una nube de este tipo se pronostican pocos huracanes de gran intensidad.
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