Este es un tema con varias respuestas correctas, pero solo porque ninguna de ellas es absoluta. Hace un tiempo una colega me comentaba sobre una situación real, donde los familiares de un niño le intentaron administrar una decocción de una planta medicinal, sin tener en cuenta la forma adecuada de prepararla y sin respetar la dosis. Si bien un consejo oportuno evitó cualquier posible incidente, el riesgo de una situación similar quizás pueda repetirse en otros hogares cubanos.
Es cierto que la fitoterapia no está contraindicada de forma absoluta en edades pediátricas, pero sí deben observarse un grupo de elementos que particularizan su empleo en los niños, porque estos definitivamente no son adultos en miniatura. Factores como la inmadurez de sus sistemas orgánicos, en pleno proceso de desarrollo, hacen que estén comprometidas las capacidades para absorber, metabolizar y excretar muchos principios activos de plantas, incluso hasta medicamentos convencionales.
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