Las recomendaciones actuales para el tratamiento del lupus eritematoso sistémico (LES) respaldan la dosificación de hidroxicloroquina (HCQ) basada en el peso, pero carecen de recomendaciones específicas sobre cómo ajustar la dosis en función de la función renal u otros factores clínicos que pueden introducir variabilidad individual en el metabolismo y la eliminación del fármaco.
En un estudio publicado en Arthritis Care and Research, los investigadores descubrieron que la función renal y otros factores pueden contribuir a niveles de hidroxicloroquina demasiado bajos o demasiado altos, y que el control de estos niveles puede mejorar el control del lupus eritematoso sistémico y conducir a un uso óptimo de hidroxicloroquina.
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