Se está investigando la terapia con testosterona por su potencial para reducir la adiposidad en mujeres mayores, especialmente en aquellas que han sufrido una fractura de cadera. La recuperación en esta población depende no solo de la movilidad y la salud ósea, sino también de la redistribución del tejido adiposo apendicular hacia depósitos viscerales metabólicamente perjudiciales.
Una nueva investigación reveló que añadir testosterona al ejercicio estructurado modificó significativamente la distribución de la grasa, disminuyendo la proporción de tejido adiposo visceral (TAV) durante un periodo de 6 meses, aunque no redujo la adiposidad general.
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