Un número creciente de investigaciones indica que existe un vínculo entre la dieta y la salud mental. La relación entre lo que una persona come y los síntomas de la ansiedad comenzó a ganar relevancia cuando diversos casos revelaron que algunos trastornos pueden vincularse a deficiencias nutricionales.
Hasta hace poco, la mayoría de los tratamientos para la ansiedad y la depresión incluía principalmente medicación, como antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), y psicoterapia.
Según Vox, la atención comenzó a centrarse en la posible influencia de micronutrientes, como el magnesio y la colina, en el desarrollo y manejo de los trastornos mentales. De acuerdo con especialistas en psiquiatría nutricional, la alimentación impacta directamente en el funcionamiento cerebral y podría influir en los síntomas de la ansiedad.
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