A Fidel le gusta recordar



En aquella época vivía en un lado azul de la ciudad, Alamar, donde no tenía conexión telefónica. Entonces laboraba como redactora-reportera para la página de Nacionales del diario Granma, en el área de Sociales, en la cual, se daba seguimiento a temas como Educación, Juventud y Niñez, Religión, Mujer, Prevención Social, historia, entre otros.

Del puesto de mando ubicado en la calle 11, en el Vedado, se comunicaban con la dirección del periódico y de allí, avisaban a un compañero fotógrafo que vivía aproximadamente a cinco cuadras de mi casa; él, con paso ligero, cubría esa distancia y me alertaba de que, en unos minutos, iba a llamar Fidel. Salía apresurada para llegar a tiempo y ya instalada en la sala de la casa del fotógrafo, esperaba unos minutos, sonaba el timbre del teléfono, lo descolgaba y era la voz del Comandante: comenzaba otra tarde de expedición a la historia. “A Fidel le gusta recordar”, escribí una vez.

Leer noticias en Cubadebate