La obesidad y el cáncer de mama, dos de los mayores desafíos sanitarios de nuestro tiempo, están más estrechamente relacionados de lo que se pensaba. Un estudio reciente, liderado por investigadores de la Universidad de Calabria (Italia) y publicado en The American Journal of Pathology, ha identificado una vía molecular crítica denominada eje leptina-SCD que vincula los desequilibrios metabólicos derivados de la obesidad con la progresión del cáncer de mama con receptores de estrógeno positivos, el subtipo más frecuente de esta enfermedad.
Según el Atlas 2025 de la Federación Mundial de la Obesidad, se estima que más de 1.130 millones de adultos en todo el mundo padecerán obesidad en 2030. Este aumento sostenido no solo incrementa la carga de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, sino que también se asocia con una mayor incidencia y peor pronóstico de múltiples tipos de cáncer, incluido el de mama. Sin embargo, hasta ahora los mecanismos biológicos que explican esa relación seguían sin estar completamente definidos.
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