Los huevos frescos, incluso los que tienen cáscaras limpias sin rajaduras, pueden contener las bacterias Salmonella. Es que algunas gallinas infectadas producen huevos que contienen el patógeno antes de que la cáscara se forme siquiera.
Al ingerir esos huevos contaminados, las personas pueden sufrir enfermedades por intoxicación alimentaria, y los síntomas pueden incluir vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre, dolor de cabeza y dolor corporal, según advirtió la Administración de Alimentos y Medicamentos (más conocida por su sigla en inglés como FDA) de los Estados Unidos.
La salmonella fue clasificada entre los patógenos de alta prioridad por la Organización Mundial de la Salud como informó Infobae. Es una de las bacterias que causa mucha morbimortalidad en países de ingresos medianos y bajos.
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