Los pacientes pediátricos que recibieron radioterapia craneal para tratar su cáncer presentaban más riesgo de desarrollar un meningioma, el tipo más común de tumor cerebral benigno, décadas después de haber estado expuestos, según un análisis reciente.
Más concretamente, de los sobrevivientes de tumores malignos pediátricos expuestos a radiación craneal, los que recibieron dosis superiores a 24 Gy tenían una probabilidad más de 30 veces mayor de padecer un meningioma, y este riesgo seguía siendo significativamente elevado 30 años después de la exposición.
En general, los hallazgos indican que las meninges son extremadamente radiosensibles, especialmente en el caso de la población pediátrica expuesta a radioterapia antes de los 10 años, y apoyan los esfuerzos realizados desde hace tiempo para limitar la exposición a la radiación en el tejido sano, explicaron los autores.
Sin embargo, el Dr. Stanislav Lazarev, quien no participó en el estudio, advirtió que estos resultados no deberían alterar el hecho de que la población pediátrica reciba radioterapia que podría salvarle la vida.
Al Dr. Lazarev, oncólogo radioterapeuta de Mount Sinai en Nueva York, Estados Unidos, le preocupa que cuando un padre se entere de que la radiación multiplica por 30 el riesgo de presentar un meningioma renuncie a la radioterapia “y en unos meses o un par de años el cáncer reaparezca y el paciente muera de un cáncer muy susceptible de curarse con el enfoque de tratamiento altamente curable”.
Además, este tipo de estudio puede establecer una correlación entre una exposición y un resultado, pero “correlación no equivale a causalidad y, en este caso, no hay forma de concluir de forma significativa que la radiación haya causado en efecto el desarrollo del meningioma”, dijo el Dr. Lazarev.
Leer noticias en Medscape
