Chikungunya – El dolor que permanece



En un pueblo llamado Tonalá, en la costa del Pacífico mexicano, el hermano de Jandy, Tomaz, fue el primero en contraer la fiebre.

“Presentó un leve dolor en las articulaciones y fiebre durante 4 días”, recuerda Jandy. “Luego, mi madre, de 74 años, se contagió. Tuvo inflamación en los pies, con dolor en las pantorrillas y fiebre durante días también”.

Fue en pleno verano de 2016. Se habían registrado fuertes lluvias y con ellas llegó un brote de lo que los lugareños llamaban “la enfermedad del mosquito”. La familia de Jandy, ya con síntomas, tomó paracetamol, pero su estado no mejoró, así que recurrieron a los baños y a las bebidas frías para intentar calmar la fiebre.

La familia de Jandy había contraído chikungunya: Una enfermedad tropical transmitida por mosquitos que se ha ido extendiendo en los últimos diez a quince años.   

“En mi caso”, dice Jandy, “empecé con un ligero dolor en las articulaciones y fiebre. Con el paso de los días, los dolores en todo el cuerpo aumentaron. Llegué a un punto en el que necesitaba ayuda para caminar, además de días de fiebre de 38 a 40°C, y mucho dolor”.

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