La aparición de una nueva cepa del coronavirus en Reino Unido causó pánico en todo el mundo, provocando que una decena de capitales cancelaran vuelos con el país, que quedó aislado.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) intentó dar un mensaje tranquilizador, afirmando que la nueva cepa del virus “no está fuera de control”.
“Hemos registrado una R0 (tasa de reproducción del virus) mucho más elevada que 1,5 en diferentes momentos de esta pandemia, y lo hemos controlado. Esta situación, en ese sentido, no está fuera de control”, declaró el responsable de emergencias sanitarias de la OMS, Michael Ryan, en conferencia de prensa.
Sus declaraciones contrastan con las del ministro de Salud británico, Matt Hancock, que recientemente aseguraba que “la nueva cepa del coronavirus estaba fuera de control”.
Si bien esta nueva cepa ha generado una ola de temores por un aumento de los casos de la COVID-19, la Comisión Europea estaba autorizando la distribución en la Unón Europea (UE) de la vacuna de Pfizer-BioNTech. Horas antes, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) dio luz verde para su uso de emergencia.
La Agencia Europea de Medicamentos ha evaluado esta vacuna a fondo y ha llegado a la conclusión de que es segura y eficaz contra la COVID-19. Según esta evaluación científica se procedió a su autorización en el mercado de la Unión Europea”, declaró la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen.
La mutación del virus ha provocado un cierre de las fronteras de muchos países con Reino Unido, menos de dos semanas antes de la salida de este país del mercado único europeo. La medida ha provocado un caos total en los puertos, en particular en el de Dover, mientras crecen las preocupaciones sobre el suministro de productos frescos, como frutas y verduras, en la semana que se celebra la Navidad.
Ante el surgimiento de la nueva variante, la OMS instó a “reforzar los controles” en Europa ya que fuera del territorio británico se detectaron varios casos de la misma al menos en Dinamarca, Italia, Holanda, Australia y Sudáfrica.
El puerto de Dover, que sirve en particular a Francia, anunció el cierre para el tráfico de salida. Varios países, entre ellos Francia y Canadá, decidieron el domingo suspender durante varios días todos los viajes desde suelo británico. Suecia también anunció el cierre de sus fronteras con Dinamarca, donde se han detectado casos de la nueva variante del coronavirus.
Sin embargo, el primer ministro británico Boris Johnson aseguró que esas medidas no alterarían las cadenas de suministro de Reino Unido, que calificó de “sólidas y robustas“.
Johnson detalló que discutió la situación con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien, según él, dijo que quería “resolver la situación en las próximas horas“.
Buena parte de la Unión Europea y países como Colombia, Chile, Canadá o Arabia Saudita suspendieron o restringieron sus vuelos desde el Reino Unido. La lista de países iba en aumento a medida que pasaban las horas, así como la sensación de caos y preocupación.
La Unión Europea debería intentar conciliar las medidas decididas por los estados miembros para evitar las llegadas del Reino Unido, dijeron fuentes diplomáticas.
Leer noticias en Al Día
